El rincón de la escritora

¿Cómo me convertí en mamá emprendedora con la escritura?

Llegó el momento de hacer una pausa. Necesito desconectar, aunque no del todo, porque voy a sumergirme de lleno en la novela que estoy escribiendo. Así que voy a dejar de publicar en el blog hasta septiembre, una pausa grande, lo sé, pero es que durante el año no paro, estoy sobresaturada de trabajo, y cuando llegan estas fechas necesito detenerme y descansar a lo grande, jejeje. Hoy, para cerrar temporada, tenemos a una invitada muy especial, Laila Raquel Monge, escritora que tiene en su haber nada más y nada menos que tres libros y cuatro hijos. Laila Raquel Monge, a quien puedes encontrar en su página de escritora, es un ejemplo de cómo se una mamá emprendedora. Su historia y sus secretos son una inspiración y un chute de energía para quienes no sabemos cómo conciliar hijos y escritura. Pero pasemos a que sea ella quien nos lo cuente.

Laila nos cuenta…

Una pregunta que me repiten con frecuencia es cómo he conseguido ser mamá emprendedora a pesar de tener cuatro hijos pequeños.

Mucha gente piensa que, con la llegada de la maternidad, o se pierden neuronas o se quedan adormiladas durante mucho tiempo. Quizás por la falta de sueño, el cansancio o el estrés que supone ser mamá. Pero, en mi caso, la maternidad ha impulsado mi vocación por la escritura.

De niña, mis juegos favoritos eran: ser la mamá de mis muñecas, hacer de profesora y fingir que tenía una biblioteca. El amor por los libros y las ganas de leer me han acompañado desde muy pequeñita, aunque quizás siempre tuve unos gustos literarios diferentes al del resto de mis amigas. En vez de meterme en mundos de fantasía e ilusión, yo disfrutaba más leyendo algo real como El diario de Ana Frank o alguna historia con la que que pudiera sentirme identificada. Incluso me gustaba —y me gusta— leer en otros idiomas para practicar lo aprendido y adquirir vocabulario nuevo. Según fui creciendo me decanté también por la literatura de ambientación árabe. Khaled Hosseini es uno de mis autores favoritos, que condena la violencia de género y otros problemas sociales de Afganistán.

¿Por qué escribir?

Cuando supe que estaba embarazada, hace unos siete años, mi marido y yo teníamos un negocio propio. O sea, que ya era emprendedora, pero no en el ambiente que más me gustaba. Había leído mucho sobre niños porque me apasionan y porque soy Educadora Infantil, pero saber que me convertiría en madre me hizo buscar más revistas y libros enfocados a la crianza.

Con las hormonas revolucionadas recuperé, además, una vieja costumbre: escribir. Había dejado de hacerlo, porque solía desahogarme con mi diario para contar todas las cosas negativas que había tenido que vivir. Era escritura terapéutica, pero entonces no lo sabía. También había soñado con publicar un libro, pero lo creía imposible y había dejado de escribir.

Durante nueve meses estuve escribiéndole a mi hija las sensaciones que despertaba en mí: cómo viví la noticia de que estaba embarazada, qué supuso ver la primera ecografía, cómo fue sentir sus primeros movimientos… Aquellas primeras líneas fueron el detonante para reorientar mi vida.

Durante mi segundo embarazo me refugié en compartir textos y reflexiones con personas que se veían reflejadas en mis palabras. Creé un blog y volví a disfrutar de las letras. Salvada por la escritura, una vez más. Entonces me di cuenta de que mi creatividad no estaba muerta. Las ganas de escribir seguían ahí y cada vez que alguien me decía “cómo te entiendo” me animaba a contar más vivencias.

Cómo me convertí en mamá emprendedora

Un velo de libertad

Mi primera hija nació en 2013. El segundo llegó en 2014, quince meses después que su hermana. Tener dos bebés a la vez no fue fácil, pero disfrutaba escribiendo y compartiendo algo en cada ratito de calma. En 2017, con mi tercer hijo recién nacido, me paré a pensar si merecía la pena publicar una novela autobiográfica: ser musulmana occidental es todo un reto. Así nació Un velo de libertad, mi primera novela.

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Un velo de libertad, mi primera novela.

Fui capaz de ser mamá emprendedora: escribir la novela, reescribirla, trabajar en correcciones y maquetación y publicarla aún siendo mamá de tres. Porque la maternidad no es un obstáculo para conseguir tus sueños. Al menos para mí, no lo es. Trabajar desde casa es complicado al principio, sobre todo si no tienes unos horarios u objetivos claros. Pero, con un poquito de organización y muchas ganas es ideal para optimizar cada minuto de tu tiempo.

Lo que aprendí de ser mamá

En mi cuarto embarazo escribí y publiqué Lo que aprendí de ser mamá. Un librito de no ficción en el que contaba mi experiencia: el descubrimiento de la buena crianza y la parte más espinosa de la maternidad que en pocos libros se cuenta.

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En Lo que aprendí de ser mamá hablé sobre las luces y las sombras de la maternidad.

Ser mamá emprendedora con la escritura ayuda a conciliar la vida laboral y familiar. Puedo escribir, como ahora mismo, con mi bebé dormida en la mochila de porteo. Ella está tranquila y yo trabajo sin interrupciones. Si un día no puedo dedicar tiempo a la escritura, tanto a escribir ficción como a atender mi web o redes sociales, puedo recuperarlo robándole tiempo al sueño.

Además, dedicarme a la escritura es algo muy positivo para mis hijos: les estoy dando un buen ejemplo sobre la importancia de leer, pero también de expresarse mediante la palabra. Juntos creamos pequeños cuentos, que luego plasmamos en papel para regalar a las personas que queremos. Y así, poco a poco, van ganando soltura tanto en su expresión como en el nivel de lectura.

Ayúdame a salir

Hoy por hoy, la escritura y la maternidad son mi principal ocupación y vía de escape. Por ello se puede decir que soy una mamá emprendedora. Trabajo atendiendo a mis hijos en todo momento, acompañándolos, estando cerca de ellos. Y me refugio en las letras para desconectar, para trasladarme a otro lugar mientras ellos juegan juntos, para descargar emociones. Esta libertad de trabajar en casa me permite unir ambas pasiones: les cuento cuentos a mis hijos, los escribo con ellos, ven de cerca cómo se van creando mis libros, etc.

En este periodo de confinamiento que hemos pasado, mis hijos han visto día a día la evolución de mi nueva novela, Ayúdame a salir: han escuchado las conversaciones sobre la ilustración de portada, me han visto abrir y revisar archivos hasta encontrar la portada perfecta, me han visto sentarme a leer y releer el texto mientras he trabajado en las correcciones… Ellos también han formado parte del proceso. Ser mamá emprendedora me ha permitido apartarme del teclado para compartir momentos de juego o trabajo en familia, y avanzar en mis proyectos sin desatender a mis hijos.

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Ayúdame a salir, mi próxima novela.

Apuesto por una maternidad creativa, atenta, consciente y productiva. ¿Y tú? ¿Eres de las que piensan que la maternidad duerme neuronas?

Laila R. Monge no lo piensa y además es un ejemplo vivo de que la maternidad despierta. Despierta nuestra voluntad, nuestros anhelos más profundos, nuestros sueños, nuestra fortaleza y, por supuesto, nuestras neuronas y nuestra capacidad de resolver en situaciones complicadas. Laila es una malabarista de las letras.

¡Feliz verano!

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