Libros escritos por mujeres

La isla y los demonios: el despertar a la vida

Ficha de La isla y los demonios

la isla y los demonios portada

Título: La isla y los demonios

Autora: Carmen Laforet

Género: novela ligeramente costumbrista

Primera edición: febrero 1952

Ediciones Destino

307 páginas

La isla y los demonios, su segunda novela

¿No has leído todavía a Carmen Laforet? ¿No? Pues no esperes más. Carmen Laforet es una autora excepcional. Su primer libro, Nada, escrito cuando tan solo contaba con 22 años, sorprende por su profundidad y por lo bien escrito que está. La isla y los demonios, su segundo libro, no me ha impactado tanto, pero no es para nada desdeñable.

Poco a poco te va atrapando, hasta que en la parte final no puedes dejar de leer, queriendo desvelar el desenlace. Tanto llega a importarte la protagonista, Marta, una adolescente que a lo largo de estas páginas irá despertando a la vida, transitando un camino que parte de la más absoluta oscuridad para lentamente ir extendiéndose la claridad hasta acabar colmado de luz.

La historia de un amanecer

La isla y los demonios es la descripción de un amanecer exterior e interior.

El aire cálido y el mar lleno de luz plateada la llamaban. Se desnudó rápidamente en aquella profunda soledad de la arena con luna, y se metió en el agua.
El mar guardaba el calor del día y Marta jamás había nadado así, con tal delectación, entre aguas cálidas, llenas de luz. La vida le parecía irrealmente hermosa. Tendida sobre el mar, sintiendo flotar sus cabellos, empezó a reírse suavemente. Nunca nadie comprendería el encanto de esta aventura contándola con las limitadas palabras que tenemos para expresarnos. ¿Qué podría decir? “Así ha sido el más hermoso día de mi vida: no comí y me fui en un coche polvoriento a buscar a mi familia a un sitio donde no estaba. Encontré a una persona a quien quiero mucho que estuvo riñéndome de la manera más agria. Dormí en un cuarto horrible lleno de pulgas, y cuando no lo pude resistir más salí a bañarme al mar yo sola, desnuda, en la noche.”
Y, sin embargo, ésta era la felicidad. Profunda, plena, verdadera. Cada uno tiene una manera distinta de sentir la felicidad, y ella la sentía así.

La isla y los demonios, Carmen Laforet
despertar a la vida
Figura en la ventana, Salvador Dalí.

La oscuridad: la isla

En La isla y los demonios, Carmen Laforet parte de un ambiente opresivo: la familia de Marta, secuestrada por sus demonios; la casa familiar, oscura, que encierra mundos dolorosos; y un lugar opresivo, la isla y su mundo pequeño, acotado, cerrado en sí mismo. Marta tratará de escapar de ese ambiente primero, de esa casa después, y por fin de la isla.

Y es que Marta tiene hambre de vida, quiere conocer el mundo entero y en esa isla se siente atrapada. No le basta. La isla solo le puede ofrecer una única vida: casarse para pasar a ser propiedad del marido, vivir dentro del círculo donde todos se conocen, donde todo se conoce, perderse en las preocupaciones cotidianas de un mundo que no da para más, un espacio pequeño de horizontes cercanos, un único paisaje.

A Marta le oprime lo conocido; anhela el misterio, un mundo desconocido donde poder pasear sin que te reconozcan. Desde esa casa que es como una prisión, tratará de escapar primero con la imaginación, a través de sus escritos, pero esto también se le quedará corto conforme vaya abriendo grietas en los muros que le aprisionan y vaya entrando la luz. Conforme descubre, va queriendo llegar más lejos.

la isla
Entre los muros de la isla. Foto: Mayya666 (Pixabay).

La oscuridad: los demonios

¡Qué personajes tan atractivos estos que están dominados por sus demonios! En cambio, Marta no, Marta es una niña todavía y es una víctima de esta familia opresiva y asfixiante que pretende arrastrarla a su propio infierno. Una infancia dura, una vida abocada a la locura y el cerramiento, los celos, la insatisfacción, los sueños perdidos, los sueños no alcanzados, el dolor…

En La isla y los demonios, los personajes adolecen de todos estos males, están secuestrados por sus demonios y están atrapados, no saben salir de ahí. Se mueven ciegos en esa oscuridad y salpican a Marta, la atrapan también asfixiándola, pero Marta va a descubrir su fuerza y va a tratar de escapar, cosa que ningún otro personaje de su núcleo familiar hace.

los demonios
Demonios. Foto: Andrew Gallagher (Pixabay).

La luz: la otra familia de Marta y el amigo pintor

El detonante para que Marta emprenda ese largo viaje interior hacia el despertar a la vida va a ser la llegada a la isla de unos parientes y del amigo de esa parte de la familia. Así comienza la novela, con ese halo de esperanza y de aire fresco. Lo más hermoso de la novela es que estos personajes que prometen movimiento, espacios abiertos, modernidad y aires nuevos arrastran también sus demonios y son bastante mediocres, pero aun así tienen la fuerza para hacer despertar a Marta. Aquí reside la belleza de la novela.

La isla y los demonios: el viaje de Marta

El extraño período en que Marta se había sentido sujeta por el interés de lo que pasaba a su alrededor, en aquella casa, había terminado.
Una extraña llamada, como la trompeta alrededor de Jericó, derrumbaba muros, hacía desaparecer tabiques, habitaciones y gentes que la rodeaban.
Allí, en la oscuridad, no escuchaba ni sentía más que un hondo y lejano rumor de su sangre.

La isla y los demonios. Carmen Laforet

De la oscuridad a la luz, de la inocencia a la comprensión, de niña a mujer a pesar de los demonios, a pesar de la isla, con la fuerza de su juventud, de su ímpetu y de su valentía, cualidades de las que carece al principio de la novela. La sangre palpita en las sienes, corre veloz en busca de una salida. Su fuerza es inmensa. Su valentía, su descaro.

En definitiva, mira de frente y hace frente a todo, desafiando a quien se pone por delante. Y se mantiene, no desfallece, no cae abatida por los demonios gracias a su espiritualidad. Como todo hito en el viaje, se mueve porque idealiza. Pero termina comprendiendo, por eso gana la partida.

Carmen Laforet

carmen laforet
Carmen Laforet.

Si uno es escritor, escribe siempre, aunque no quiera hacerlo, aunque trate de escapar a esa dudosa gloria y a ese sufrimiento real que se merece por seguir una vocación.

Carmen Laforet

Nació en Barcelona en 1921. Con dos años se trasladaron a Las Palmas de Gran Canaria. Más tarde, a los 18 años se va a estudiar a Barcelona, donde vive durante tres años para luego trasladarse a Madrid, donde se instalará definitivamente.

Con 22 años escribe Nada, que gana el Premio Eugenio Nadal en 1944, libro que revolucionó el panorama literario de la posguerra.

Carmen Laforet se casó en 1946 con el periodista y crítico literario Manuel Cerezales con el que tuvo cinco hijos. El matrimonio se separó en 1970.

Escribió unas cuantas novelas más (La isla y los demonios, 1952; La mujer nueva, 1955; La insolación, 1963; Al volver la esquina, publicado póstumamente en 2004), novelas cortas, cuentos y artículos de periódico, hasta que decidió retirarse del mundo literario debido a las envidias, rencillas y esa parte oscura que existe siempre en todo mundo.
Se retiró de la vida pública paulatinamente, debido a una enfermedad degenerativa de la memoria y murió a los 83 años.

Una escritora veraz

Quizá sea mi autora española favorita. Destaca su veracidad, esa cualidad de saber mostrar lo universal, aquello con lo que te identificas. Su capacidad de ver. También es una maestra para retratar las miserias humanas, la oscuridad y la luz.

Para conocer más de su vida es interesante leer Puedo contar contigo, donde se recoge la correspondencia que mantuvo con Ramón J. Sender. En estas cartas Carmen Laforet le habla a Sender acerca de su familia, sus dificultades de ser mujer y escribir siendo mujer, la inseguridad que siente frente a su obra, etc. Otro libro interesante es Música Blanca, escrito por su hija Cristina Cerezales donde habla en profundidad de su vida y obra.

Para un primer acercamiento puedes acceder a su página web oficial.

Sinopsis de La isla y los demonios

La isla y los demonios, la segunda novela de Carmen Laforet, es una prueba definitiva de su excepcional capacidad creadora, ya que la autora nos demuestra en esta obra que, además de poseer el arte insuperable de reflejar con nervio y fuerza unas situaciones y unos caracteres, sabe llevar al papel los tipos humanos con tanto realismo que ello constituye tal vez su mejor cualidad de novelista.

¿Has leído La isla y los demonios o algún libro de la autora? ¿Cuál es tu autora española favorita? Te leo en comentarios.

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