El rincón de la escritora

Elogio de la lentitud: un remedio contra la lectura rápida

Ficha del libro:

Título original: In Praise of Slow: How a Worldwide Movement is Challenging the Cult of Speed (Elogio de la lentitud: Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad)
Autor: Carl Honoré
Primera edición: enero 2005
Editorial Rba Libros
Traducción: Jordi Fibla Feito
230 páginas

elogio de la lentitud libro
Elogio de la lentitud.

Sinopsis de Elogio de la lentitud

Vivimos en la era de la velocidad. El mundo que nos rodea se mueve con más rapidez de lo que jamás lo había hecho. Nos esforzamos por ser más eficientes, por hacer más cosas por minuto, por hora, cada día.

Desde que la revolución industrial hizo avanzar al mundo, el culto a la velocidad nos ha empujado hasta el punto de ruptura. Vivimos al borde de la extenuación, y tanto el cuerpo como la mente nos recuerdan constantemente que el ritmo de la vida gira vertiginoso, descontrolado.

ritmo acelerado de vida
Nuestro ritmo vertiginoso de vida. Foto: Mauro Mora (Unsplash).

Elogio de la lentitud rastrea la historia de nuestra relación cada vez más dependiente del tiempo, y aborda las consecuencias y la dificultad de vivir en esta cultura acelerada que hemos creado.

No espere el lector encontrar en estas páginas llamadas al estilo de los luditas (aquellos trabajadores del siglo XIX que se organizaban para destruir las máquinas), incitaciones a destruir la tecnología y a buscar una utopía preindustrial.

Esta es una revolución moderna, apoyada por amantes de la cordura que usan teléfonos móviles y el correo electrónico. La filosofía de la lentitud puede resumirse en una sola palabra: equilibrio.

Las personas descubren energía y eficiencia allí donde quizá menos la habían esperado: en el hecho de hacer las cosas más despacio.

¡Leedme!

Hay un deseo que bulle dentro de todo escritor. Un deseo que siempre ha existido, pero que ahora se ha convertido en un anhelo que clama al cielo: ¡Leedme! Deseo aplastado por la lectura rápida y superficial que se practica hoy día.

Y es que el escritor, apostado en una de las orillas con su lápiz y papel, una vez terminada la obra, siempre ha dirigido su mirada hacia la otra orilla, una mirada colmada de anhelo de encontrarse con un montón de lectores al otro lado.

Pero ¿qué es lo que está sucediendo en estos últimos años?

Por una parte, Internet nos brinda la posibilidad de dar a conocer nuestro trabajo, de escribir y publicar de una semana a otra, sea un artículo del blog, un poema o un relato. La comunicación es directa e inmediata. Además, tienes la posibilidad de recibir el feedback del lector. Un mundo maravilloso se despliega ante la mirada del escritor. Pero esto puede convertirse en una trampa, y de hecho se convierte; digamos que este mundo tiene dos caras, como las caras de una misma moneda.

deslumbrantes redes sociales
Internet y las redes sociales nos brindan la posibilidad de dar a conocer nuestro trabajo, pero no hay que olvidar la otra cara. Foto: Gerd Altmann (Pixabay).

La comunicación se convierte en algo bastante difuso

Carl Honoré escribió Elogio de la lentitud en 2004, el mismo año en que se fundó Facebook. Desde ese momento al día de hoy, las cosas han cambiado brutalmente y el culto a la velocidad ha dado unas cuantas vueltas de tuerca más a eso que Carl Honoré definió como «el punto de ruptura».

En Elogio de la lentitud, este escritor propone la lectura como una de las maneras de desacelerar, pero es que la lectura ha cambiado tanto desde ese lejano año 2004, sobre todo con la aparición de las redes sociales. Y eso es lo que ha ocurrido: donde el escritor busca una comunicación directa e inmediata se topa con una comunicación bastante difusa y desvaída, una lectura rápida y superficial…

Porque la cantidad de información que hoy día ofrece internet es colosal; porque las redes sociales nos engañan y nos atrapan con su scroll infinito, que te incita a no detenerte, a leer rápido, a pasar a lo siguiente, siempre a lo siguiente…

saturacion de informacion
La saturación de información es increíble. Foto: Gerd Altmann (Pixabay).

Porque tiene prisa, porque está saturada de información, y entonces lee sin enterarse; los párrafos largos se presentan como platos rebosantes ante unos engullidores de información que ya están ahítos. Así que son abandonados. El mensaje no llega, a no ser que se presente en forma de fogonazo, como en Twitter, y los escritores, ávidos de palabras, transmisores en esencia, se quedan frustrados, implorando ¡Léeme!

Los feedback son engañosos

Y luego está el feedback. Muchas veces te los dan sin haberte leído. Los feedback significan de verdad: ¿Me gusta lo que he leído? Pues la mayoría de las veces sí, y se agradece, pero otras veces los dan porque:

  • Son tu amigo/a.
  • Quieren apoyarte.
  • Quieren llamar tu atención.
  • En agradecimiento porque tú has reaccionado a sus publicaciones.
  • Quieren que tú reacciones a sus publicaciones.
  • Por hábito.
  • Porque quieren ligar contigo.
  • Y un largo etcétera.

Pero el escritor no quiere coleccionar un buen montón de «Me gustas», lo que quiere es que lean lo que ha escrito y espera gustar, pero gustar de verdad.

feedback
El feedback no siempre es real. Foto: George Pagan III (Unsplash).

Elogio de la lentitud: el remedio

Las prisas nunca fueron buenas y, sin embargo, hoy día prevalece el culto a la velocidad, que nos desconecta de nosotras mismas (puedes leer sobre cómo volver a conectar y cómo volver a un ritmo de vida más pausado en 8 acciones para estar conectadas con nosotras mismas.

En el colegio de mi hija premian a quien come más rápido, a quien lee más rápido; en internet encuentras un montón de tutoriales de cómo hacer las cosas más rápido y cómo conseguir las cosas inmediatamente. Puede que hayas llegado a este post precisamente buscando cómo leer más rápido. La eficacia, la productividad, la programación de cada minuto son conceptos que han sido subidos al podio más alto.

Elogio de la lentitud habla de ese otro gran movimiento cada vez más extendido que aboga por el ritmo pausado; saborear las horas en vez de engullirlas. Y trata la lentitud dentro de distintos ámbitos: la comida (de todos es conocido el slow food), la medicina, las ciudades, el sexo, el trabajo, el ocio, la educación… y también, cómo no, la lectura, aunque él la expone no como un problema de nuestro tiempo (no hay que olvidar que este libro se escribió en 2004), sino como un remedio para frenar el ritmo.

Y es que es verdad: yo puedo leer relatos o poemas por internet, mucha información diferente, pero cuando quiero realmente frenar, cuando estoy saturada y necesito una pausa, me cojo un libro y me pongo a leer. Entonces todas las fibras se relajan y empiezo a disfrutar.

desacelerar el ritmo
Desacelerar para disfrutar de la vida.
Foto: Taylor Simpson (Unsplash).

Más información

Para enterarte más de lo que es el movimiento slow puedes ver este vídeo, donde el propio Carl Honoré nos habla de este movimiento y de su libro:

También puedes leer: El movimiento slow: un nuevo enfoque para saborear la vida. O echar un vistazo a la página de Carl Honoré (en inglés).

Estaría bien que todos leyéramos Elogio de la lentitud y nos aplicásemos en desacelerar en todos los ámbitos. Es muy difícil, lo sé, pero ganaríamos en calidad de vida a un nivel insospechado y haríamos crecer ese número de personas que se han dado cuenta que nuestros ritmos no son vida y que apuestan por la lentitud. Personas que quizá un día cojan nuestros libros y saboreen nuestras letras.

¿Y tú? ¿Sientes que estás pasando por la vida sin enterarte de nada? ¿También clamas al cielo para que te lean? ¿Qué te parece el movimiento slow? Te escucho.

Foto de portada: Mahandeep Singh

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Más recientemente, Carl Honoré ha publicado La lentitud como método. Si te interesa:

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