Libros escritos por mujeres

Reseña de Cerca del corazón salvaje, de Clarice Lispector

Cerca del corazón salvaje es la primera novela de Clarice Lispector, escrita con tan solo 19 años ­—otra Carmen Laforet; puedes leer la reseña de La isla y los demonios aquí—, una obra críptica, llena de misterio, que nos invita a bucear por los vericuetos del alma de Juana, una mujer tan frágil como una hoja de otoño, que se quiebra al cogerla entre las manos, y tan dura como el diamante; característica que acompaña a las mujeres: en toda mujer conviven la fragilidad y la fortaleza.

Ficha del libro Cerca del corazón salvaje

Título: Perto do coração selvagem (Cerca del corazón salvaje)
Autora: Clarice Lispector
Fecha de publicación: 1944
Esta eedición:
Editorial: Siruela (1ª edición: 2002)
Traducción: Basilio Losada
197 páginas

Cerca del corazón salvaje, una forma singular de narrar

En esta primera novela de Clarice Lispector, la acción está, pero no es la protagonista, queda relegada a un segundo plano para dejar que brille el mundo interior, los sentimientos, las sensaciones, las percepciones internas y el flujo de pensamientos, mostrándonos la médula de una mujer que raya la locura. Y nos lo muestra de tal modo que una se siente que ha invadido la intimidad de esta mujer.

Esta es una característica de la prosa de Clarice que aparece desde sus primeros escritos, cuando era una niña. Juana desnuda ante nuestra mirada, Juana llena de recovecos, Juana transparente, Juana bañada en misterio. «Tremendamente nocturna es mi vida», nos dice.

juana desnuda cerca del corazon salvaje
Juana desnuda, Juana llena de recovecos, Juana trasnsparente, Juana bañada en misterio.
Foto cortesía de Pixabay.

Clarice Lispector nos lleva cerca del corazón salvaje, nos arrastra al ojo del huracán donde podemos observar la mente delirante de esta mujer. Desde ese punto estable nos contagiamos de su locura, nuestro corazón se acelera, nos dejamos aplastar por la angustia, por la desazón.

Un metal sin bruñir

A veces nos parece que Juana es frágil, que va a romperse en mil pedazos, que se nos va a escapar de las manos y va a caer por un abismo sin retorno. Otras veces nos parece invulnerable, y lo es, rascamos y nos encontramos con el diamante sin pulir.

Juana es como el bronce envejecido y sucio, como una habitación en penumbra donde el suelo se confunde con la nada, como un jarrón roto al que hemos pegado sus trozos, como el cuarzo lleno de impurezas… Juana es un animal salvaje y siempre se mueve en ese territorio, cerca del corazón salvaje. Está más cerca de lo indomable que de lo civilizado… Bronce sin bruñir, la eterna sombra, cuarzo que no se puede pulir.

bronce sin bruñir juana salvaje
Bronce sin bruñir.
Foto: Massimo Virgilio en Unsplash.

Pero Juana también se reconstruye, se renueva, florece y se marchita a cada momento. En Juana siempre está la esperanza de la vida nueva y fresca…

«… Se odiaría más si ya fuera un tronco inmutable hasta la muerte, solo capaz de dar frutos pero no de crecer dentro de sí misma. Deseaba más todavía: renacer siempre, cortar con todo lo que había aprendido, lo que había visto, e inaugurarse en un nuevo terreno donde todo pequeño acto tuviera un significado, donde el aire fuera respirado como por primera vez. Tenía la sensación de que la vida corría espesa y perezosamente dentro de ella, burbujeando como una caliente sábana de lavas. Tal vez si amara… Y si, pensó lejanamente, de repente un clarín cortase con su agudo sonido aquella manta de la noche y dejara la campiña libre, verde y extensa… Y entonces caballos blancos y nerviosos con rebeldes movimientos de cuello y patas, casi volando, atravesasen ríos, montañas y valles… Pensando en ellos sentía circular el aire fresco dentro de sí como salido de alguna gruta oculta, húmeda y fresca en medio del desierto…»

Cerca del corazón salvaje. CLARICE LISPECTOR

Personajes como islas

En Cerca del corazón salvaje, Clarice Lispector nos muestra cada personaje como una isla. Octavio, que a mí personalmente me desagrada… el hombre sin nombre… ambos tan importantes en la vida de Juana y al mismo tiempo nunca logran alcanzarla, apenas rozarla, aunque comparten con ella su intimidad. La madre ausente porque murió cuando Juana era muy niña (como la madre de Clarice) y el padre, que también muere cuando apenas roza la adolescencia, raíces arrancadas, germen del sufrimiento de Juana… Los tíos, también germen de su sufrimiento; los primeros que no la comprenden, los primeros que la llaman «víbora», palabra que penetra como un cuchillo afilado rasgando su cordura…

Veamos su relación con Octavio:

«Así como el espacio rodeado por cuatro paredes tiene un valor específico, provocado no tanto por el hecho de ser espacio sino por estar rodeado de paredes, Octavio la transformaba en algo que no era ella sino él mismo… ¿cómo ligarse a un hombre si no es permitiendo que él la aprisione? ¿Cómo impedir que él despliegue sobre su cuerpo y su alma sus cuatro paredes? ¿Había algún medio para tener las cosas sin que las cosas la poseyeran?»

Cerca del corazón salvaje. CLARICE LISPECTOR

Lidia

Y Lidia, lo opuesto de Juana, las antípodas… El capítulo de su encuentro es uno de los más bellos del libro. La admiración cristalina de Juana a todo lo que significa Lidia, su anhelo profundo de apoderarse de todo lo que es, porque ella es todo lo contrario y no tiene capacidad para ser todo lo que Lidia es.

Lidia es la solidez, la carnalidad, la estabilidad, la claridad. Pesa y a Juana, en cambio, la zarandea el viento. Lidia es el fuego del hogar… en él podemos calentarnos, de él podemos alimentarnos; y es la tierra que nos sostiene y que se sostiene a sí misma. Es la sensatez, es todo aquello que Juana no alcanza a ser.

lidia fuego del hogar
Lidia es el fuego del hogar.
Foto: Mahandeep Singh

Al leer Cerca del corazón salvaje, terminamos flotando en esa atmósfera irreal al que nos ha arrastrado Juana; pero cuando llegamos al capítulo de Lidia es como si nos hubieran echado una jarra de agua fría y volviésemos a la cordura, despertásemos.

juana
Juana irreal, inestable, borrosa.
Foto: Mahandeep Singh
lidia
Lidia real, estable, nítida, cuerda.
Foto: Mahandeep Singh

Conclusión

En conclusión, podemos decir que esta primera novela de Clarice Lispector, Cerca del corazón salvaje, nos invita a realizar un viaje a tierras inexploradas, un viaje al que no estamos acostumbradas, un viaje sin retorno, como decía una compañera de afición a la lectura. Porque después de leer a Clarice Lispector no vuelves a ser la misma.

Si quieres saber más sobre la vida y obra de Clarice Lispector, puedes leer este artículo de El País.

Además, te dejo una entrevista que le hicieron más de 30 años después de escribir el libro. Ella no concedía muchas entrevistas y esta es muy reveladora de su personalidad. Es impactante su rostro tan serio, tan triste. En la entrevista dice: «Ahora, que he terminado de escribir una novela, estoy muerta».

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