Madre

Decálogo para la buena crianza III

«La felicidad no está en otro lugar sino en este lugar, no en otra hora, sino en esta hora.» 

Walt Whitman

La otra semana hablamos del respeto, la escucha y la empatía, validar sus sentimientos. Puedes ver el artículo aquí. Y el primer día hablamos del amor incondicional, el más importante de todos los puntos (puedes verlo aquí). Hoy vamos a hablar de las tres siguientes pautas: Mira, acaricia, abraza; Ten en cuenta su opinión, y Regala tu tiempo y tu presencia.

5. mira, acaricia, abraza

Y al final del día
¿qué es lo que queda?
Abrazos.

Mahandeep kaur

El contacto, al fin y al cabo, tocar, acariciar, abrazar… el contacto de pieles y el contacto visual. Los dos son puro alimento, tan necesarios como el pan y el agua.

Hay un estudio muy famoso llevado a cabo por Rene Spitz en la década de los cuarenta, en el cual se comprobó que el porcentaje de muertes entre bebés era muy alto en algunos orfanatos en los que se practicaba lo que Rene llamó «confinamiento solitario», es decir las enfermeras se limitaban a ver cómo se encontraban los bebés y a dejarles una botella de leche, sin ningún tipo de contacto físico ni estimulación, y a pesar de que vivían en unas condiciones de higiene perfectas.

La mirada es amor, es atender al niño o a la niña, es decir: Te veo, te tengo en cuenta, te acepto, te apruebo, no eres invisible. Existes.

Las caricias, el contacto, son amor, son estímulo, es decir: Estoy aquí, te atiendo, aunque esté a otra cosa. Por ejemplo, si tu hij@ demanda tu atención y en ese momento estás hablando con otra persona y no puedes atenderle, puedes ponerle una mano en el brazo u hombro, establecer contacto, y decirle que espere un momento. Ese contacto le hará más fácil la espera. La piel está viva y las caricias, los besos, el estímulo que ello supone la alimenta y nutre también nuestra alma. Por último, los abrazos son mensajes profundos que nos dicen que estamos con ell@s; los abrazos protegen, sostienen, consuelan, tranquilizan.

Abrazarte para amarte,
abrazarte para transmitir mi amor,
abrazarte para abrazarme.
Abrazarte para protegerte,
Abrazarte para protegerte,
abrazarte para dormirte,
abrazarte para que puedas cerrar los ojos
y abandonarte.
Abrazarte para echar a los miedos,
abrazarte para abrazar nuestros miedos,
abrazarte para encender la hoguera del valor.
Abrazarte para tranquilizarte,
abrazarte para consolarte,
abrazarte para recoger tus lágrimas
y convertirlas en zumo.
Abrazarte para dejar de tiritar,
abrazarte para transformar el hielo en llama,
abrazarte para hacer alquimia.
Abrazarte para celebrar,
abrazarte para animarte,
abrazarte una vez y otra vez más, abrazarte siempre.

Nubes. Mahandeep Kaur

6. ten en cuenta su opinión

Porque así va a crecer con la sensación de que es valios@. Así va a adquirir seguridad y confianza en sí mism@. Así va a armar su identidad, no va a dejarse llevar a ciegas y en volandas, sino que va a participar activamente, va a tratar de resolver problemas, va a preguntarse qué es lo que realmente le gusta y necesita. Y todas estas cosas son armas, recursos para que camine por la vida con paso firme, sin tambalearse, y también para que no le pille la vida desnud@, caminando a la intemperie, expuest@ a los rayos, a la lluvia fría y la tormenta, ahora y en un futuro.

Escúchale y pregúntate si sería posible cambiar de planes y adecuarse a los suyos.

7. Regala tu tiempo y tu presencia

Es fundamental… todos los días… y no solo tu tiempo, sino también tu presencia, porque se puede estar y al mismo tiempo no estar, se puede estar estando ausente. Tiempo, presencia, conciencia, atención… a muchas personas les resulta difícil este punto, a mí sin ir más lejos; la dificultad proviene de nuestra infancia: ¿os dieron amor? ¿jugaron con vosotr@s? Es difícil regalar presencia cuando se tuvieron unos padres ausentes. No te fuerces. Si necesitas una pausa, hazla explicándoles a tus hij@as lo que ocurre. No tengas miedo de contarles tus sentimientos, tu origen, siempre que sea de una forma adecuada a su edad.

Una última cosa, me encanta una cosa que dice Yvonne Laborda con relación al tiempo que les dedicas: cuando vayas a estar con ell@s, que no sea un «va, qué pesado eres, todo el rato “mamá ven, mamá ven”, me quedo un rato contigo. ¿A qué jugamos?». ¡Qué mal rollo, ¿no? Yvonne dice que los tiempos en que decidas jugar con ell@s, que sea porque tú mism@ los hayas elegido. «Sí, ahora me apetece jugar contigo y voy a hacerlo.» Comunícales eso. Es importante transmitirles voluntad, apetencia, y no obligación.

¿Estás de acuerdo con estos puntos? ¿Los pones en práctica? ¿Alguno te resulta especialmente difícil? Cuéntame tu experiencia y dame tu opinión.

El próximo día te hablaré de los tres últimos puntos del decálogo: Relaciónate siempre desde la verdad. Acepta tus errores y aprende a decir lo siento. Y No la juzgues, no le castigues ni le premies.

¡Hasta la próxima semana!

Foto: Senjuti Kundu en Unsplash

Suscríbete
y recibirás de regalo
«10 actitudes
que nos hacen
sentir bien».




2 Comments

  1. Teri Vera

    4 mayo, 2019 at 11:32 am

    No solo del pan vive el hombre…
    ;-*

    1. Mahandeep Kaur

      4 mayo, 2019 at 11:37 am

      Sí, eso es, Teri, jajaja.

Leave a Reply