Personajes femeninos

Nora en Casa de muñecas de Ibsen: la primera obra de teatro feminista

Ficha del libro

Título original: Dukkehjhem (Casa de muñecas)
Autor: Henrik Ibsen
Escrita en 1879
Género: teatro, drama
Alianza Editorial
204 páginas

Sinopsis de Casa de muñecas

Las raíces directas del teatro actual se encuentran en la obra de Henrik Ibsen (1828-1906), quien no solo puso los cimientos de la escena moderna, sino que dio expresión a muchos de los problemas del mundo contemporáneo. Uno de los temas que están presentes a lo largo de todo su teatro —la mujer como ser capaz de elegir libremente— llega a su cima en la Nora de Casa de muñecas (1879). Para saber más de la vida y obra de Henrik Ibsen, acércate al artículo de Biografías y Vidas.

¡Atención! En este artículo destripo la obra.

Casa de muñecas de Ibsen, primera obra de teatro feminista

El teatro de Ibsen no solo supuso el origen de la escena moderna, sino que algunas de sus obras fueron abiertamente feministas a riesgo de suponer un escándalo. De hecho, cuando Ibsen estrenó Casa de muñecas, esta supuso uno de los mayores escándalos que se han dado en el teatro occidental. Y es que Nora termina por abandonar a su marido y a sus hijos para encontrarse a sí misma, haciendo trizas el principal papel de la mujer en esa época: amante esposa y buena madre.

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Henrik Ibsen.

Al mismo tiempo que Casa de muñecas de Ibsen, me he estado leyendo Rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Las rimas me han gustado mucho. Hay poetas que llegan a más lectores, y creo que Bécquer es uno de ellos. Pero las leyendas… están bien escritas, atrapan mi atención, pero ¡qué mal trata a la mujer! En muchas de ellas la mujer aparece como un ser caprichoso y superficial que lleva a la perdición, la locura y la muerte al hombre.

Suelo pensar que hay que pasar por alto este tipo de cosas. Cuando hay algo que impera en la cultura —en este caso la visión patriarcal y machista—, no se puede valorar a los escritores y ponerles una cruz porque ellos tengan la misma perspectiva, por mucho que esta forma de ver las cosas esté infinitamente alejada de tus creencias. 

Pero en este caso…

Ahí está Bécquer con esa mirada tan superficial y negativa de la mujer… Y ahí está su contemporáneo Henrik Ibsen que con su Casa de muñecas demuestra una valentía y una frescura en la mirada que es real y posible —en esta época, el feminismo era ya un germen y las mujeres estaban empezando a luchar por sus derechos—.

Se puede ser de otra manera y eso hace que ponga a Bécquer en tela de juicio. No me gusta lo que me está contando, por mucho que sea uno de los escritores románticos españoles más importantes.

Nora, protagonista de Casa de muñecas de Ibsen

Nora es uno de esos personajes de teatro que para cualquier actriz resultaría un bombón exquisito, y también un reto.

Un reto porque hay tal contraste entre el papel que representa durante toda la obra (una mujer sumisa, complaciente, una muñeca para su marido) y el que enarbola al final: una mujer fuerte, empoderada, que toma la decisión de marcharse y abandonar a esposo e hijos… el contraste es tal que algunos lo han calificado de poco creíble.

Yo en cambio lo veo perfectamente veraz por una razón: la absoluta coherencia y claridad de Nora.

Me explico… 

La manera que tiene Torvald de tratar a su mujer es exasperante: Nora es su muñeca, un juguete y la trata como a una niña tonta. Es indiscutible la ceguera de este hombre, incapaz de ver en Nora la mujer que es. Pero ella le ama y su mayor equivocación es pensar que él también la ama, a pesar del trato. Esto es muy importante en la obra, porque es lo que hace que ella aguante, que juegue ese papel de niña para complacerlo; porque le ama.

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Casa de muñecas, de Ibsen, dirigida por Amelia Ochandiano y protagonizada por Silvia Marsó; montaje de 2010.

El encontronazo con la verdad

Pero Nora descubre, a raíz de unos acontecimientos, que Torvald no es el hombre de quien estaba enamorada; descubre que él no la ama, sino que solo se ama a sí mismo. Entonces, con la misma claridad y voluntad con que le había querido siempre, con esa misma claridad y determinación, Nora decide abandonarlo, a él y a sus hijos, porque ya no le ama y necesita estar sola para encontrarse a sí misma.

Hay una coherencia total: mientras ama lo da y sacrifica todo, incluso su dignidad. Cuando ya no hay amor decide poner punto final a esa relación.

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Casa de muñecas, de Ibsen, dirigida por Amelia Ochandiano y protagonizada por Silvia Marsó; montaje de 2010.

¿Y por qué abandona a sus hijos?

Es difícil, incluso hoy día, comprender cómo una madre puede abandonar a sus hijos. Pero es que Nora se encuentra en una situación crítica. El error en que ha vivido esta mujer, el error de su matrimonio, el error del modo en que Nora comprende el amor hasta el punto de perder su dignidad… ese error se encuentra en los cimientos —ya su padre le trataba como a una muñeca— y va a ser perpetuado —Nora trata de igual modo a sus hijos— si no se pone solución. Pero solo queda un camino, queda una única esperanza: Nora tiene que reconstruirse y eso solo lo puede hacer sola.

Las dos Noras

Pero este desenlace no nos viene de sopetón. Desde el principio vemos a dos Noras: aquella sumisa y complaciente y esta otra valiente que toma acciones impropias de su rol y arriesgadas, una vez más por amor. Nora se mete en un buen lío para salvar al marido y proteger a su padre moribundo, esos dos hombres que nunca la han comprendido ni han sabido ver su fuerza, su valentía y su determinación.

Es extraño ver a esta dos Noras conviviendo en una sola persona y lo bien que las maneja la protagonista. Su relación es una farsa y de esto se da cuenta esta mujer, cegada hasta el momento por el amor.

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Casa de muñecas, de Ibsen, dirigida por Jorge Villanueva y protagonizada por Jimena Lindo; montaje de 2013.

En Casa de muñecas, Henrik Ibsen diferencia claramente el mundo de la mujer y el del hombre. La mujer se rige por valores como el amor, el cuidado, la protección, la vida, los sentimientos y los afectos. Para el hombre en cambio lo más importante es la ley, las normas establecidas, las apariencias y la jerarquía. Nora es sabia, fuerte, coherente y valiente. Torvald es un niño grande; en realidad es sumamente frágil, egoísta, sin personalidad ni criterio. Me quedo con Nora.

¿Y tú con quién te quedas? ¿Cuáles son tus valores? Te escucho.

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