Habitación propia

Beltane

La semana que viene es Beltane, la fiesta que celebra el enraizamiento y encumbramiento de la primavera. Por eso hago un inciso en el Decálogo para la buena crianza, que retomaré la próxima semana, para hablar de esta fiesta celta. Beltane es la máxima expresión de esta estación, que es un canto a la vida y a la juventud. Pero también marca el principio de la temporada siguiente, con la llevada del ganado a los pastos de verano.

La primavera se desborda por las lindes del campo y ya huele a verano. El aire está limpio y renovado con las lluvias de estos días. Hoy el sol brilla. Las flores rezuman su fragante secreto. Huele a tierra también. Los colores brillan intensamente, han capturado la luz del sol y la esparcen por los campos. La energía vibra a ras del suelo hasta que estalla en una explosión que nos tumba. La primavera ha enraizado.

Y vosotros los jóvenes, en la primavera de vuestras vidas, celebráis un Beltane en el alma con vuestra energía inagotable, con vuestro potencial a ras de piel; camináis mirando de frente, descalzos, sintiendo la fresca hierba cuajada de rocío bajo vuestros pies, camináis mirando de frente, descalzos, sintiendo el suelo ardiente y quebrado bajo vuestros pies, camináis mirando de frente, descalzos, sintiendo las piedrecitas arañando las plantas de vuestros pies…

Y podríais arrancar de cuajo los árboles con la fuerza de vuestras manos, podríais dar un salto de una orilla a otra del océano, podríais estirar el brazo y rozar con vuestros dedos las nubes, pero no lo hacéis, solo sentís el agua fría del regato enredándose en vuestros pies, el viento cálido y suave susurrando su canción en vuestra nuca, el sol lamiendo vuestra espalda, os dedicáis a sentir y os sumís en el sueño del tiempo golpeteando rítmicamente vuestro pecho como una llovizna… liviana.

Y sois los soberanos de la energía, energía inagotable que estalla en vuestra mirada, en vuestras voces, en vuestras manos, en toda la superficie de vuestra piel… como la primavera en Beltane.

En Beltane se celebra el matrimonio sagrado entre el Dios y la Diosa y era tradición que el futuro rey se uniera con una sacerdotisa de la Diosa. Como en muchas fiestas, el fuego era protagonista, y durante la noche muchas parejas se unían sexualmente para celebrar la fertilidad en todo lo vivo. La unión de la Diosa y el Dios también significa el matrimonio interno entre lo masculino y lo femenino, encontrando el equilibrio de energías.

Es típico de estas fiestas salir al campo y recoger flores. Acercarnos a un río o a la playa, tomar un primer contacto con el agua, elemento del verano. Salir y tomar contacto con los seres queridos. Limpiar el hogar, abrir las ventanas y llenar la casa de flores. Adornarnos nosotros/as mismos/as con ellas.

¡Feliz Beltane!

Foto: Mahandeep Singh

Leave a Reply