Habitación propia

8 acciones para estar conectadas con nosotras mismas

¿Por qué estamos tan desconectadas de nosotras mismas? Tan lejos de nuestro centro. Ciegas, mudas y sordas a nuestro ser. Empezamos a cortar los hilos de plata hace mucho tiempo, en nuestra infancia. Pero ¿qué nos lleva a perder la conexión?

  • el invitarnos, o incluso exigirnos, que dejemos de sentir nuestras emociones
    Cuando nos decían: «No llores, venga, va, ya está», «No te enfades», «No grites», «Silencio»… Y también cuando nos intentaban distraer de nuestras emociones: «No llores. Mira mira mira mira el perrito».

  • el obligarnos a desoír nuestras necesidades cuando apremian o satisfacerlas cuando aún no han aparecido
    Lo hacen ya desde que eres pequeño. Por ejemplo, cuando te prohíben comer porque se acerca el momento de la comida o cuando te obligan a dormirte y no tienes nada de sueño. Este es un problema complejo: comprendo que es necesario establecer unas rutinas por temas de convivencia, por temas prácticos y porque los niños viven la inmediatez y no piensan en las consecuencias; también dicen que las rutinas y el orden te dan estabilidad, seguridad, confianza, y estoy de acuerdo, a mí, al menos, sí me hacen ese efecto; pero esto va a significar el tener que desconectar de nuestro cuerpo para imponer estas normas.

  • el no querer enfrentarnos a nuestros miedos y nuestro dolor
    Nos es tan difícil enfrentarnos a la verdad, a la muerte, a todos los dolores que se han ido depositando, como capas de tierra, sobre nuestro ser. Nuestro dolor es una parte de nosotros mismos y estamos constantemente huyendo de él. Y por el camino hemos de perdernos a nosotros mismos.

  • el no querer enfrentar el vacío
    Lo que más nos cuesta en el mundo es estar sin hacer nada, quizá por el punto anterior, porque hemos de ponernos en contacto con nosotras mismas. La verdad duele, araña y nuestras vidas son una eterna huida de nosotras mismas.

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El no querer enfrentar…
Foto: Pech Frantisek (Pixabay).
  • nuestro modo de vida actual
    Que busca la productividad a todas horas, corriendo vertiginosamente, bombardeados por mil estímulos, que no deja tiempo para respirar. Y para estar en contacto con nosotros mismos hay que respirar, frenar, detenerse, ser plenamente consciente… tiempo, lentitud, mirar.

  • vivimos en una cultura que nos aboca a la insensibilidad
    Los telediarios, las películas, los juegos… la violencia, la muerte, la agresión están a la orden del día, nos acostumbramos a ella, nos habituamos tanto a ella que pierde su valor, se desvirtúa, pierde su amarga dimensión. Es como la comida. Si todos los días comemos alimentos híper salados, nuestro paladar se vuelve insensible, se desvirtúa el umbral de lo que es salado y lo que no. La extrema violencia que nos meten constantemente, y no solo la violencia, sino esta visión del mundo desproporcionada, despojada de valores y sentido, nos hace insensibles, hacia los demás y hacia nosotras mismas.

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La violencia, la muerte están a la orden del día. Foto: Natalie Chaney (Unsplash).

Acciones que hemos de tomar
para conectarnos de nuevo

1. meditar

Creo que meditar es una de las mejores acciones que podemos llevar a cabo para ganar en consciencia, no solo de nosotros mismos, sino también del mundo en que vivimos. Meditar es consciencia.

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Meditar es limpiar la mente; es consciencia.
Foto: Le Minh Phuong (Unsplash).

2. buscar momentos de no hacer absolutamente nada

Carlos Manzanera, en su libro El placer de meditar, decía que tenías que buscar momentos en los que sentarte contigo mismo sin hacer nada y sin ningún estímulo, ni siquiera música de fondo. Pero no se refería a sentarte a meditar, sino a sentarte para no hacer nada, para estar simplemente, con los ojos abiertos. Aunque no lo parezca esta es una de las prácticas más difíciles. Necesitamos sentirnos productivas. Sin embargo, es un ejercicio muy poderoso.

3. escribir un diario

No hace falta tener un estilo exquisito. Se trata solo de escribir lo que se te pasa por la cabeza, escritura automática se llama, sin pararte a pensar en lo que estás escribiendo y sin juzgarlo, sin censurarte. Este ejercicio no solo te pone en contacto contigo mismo, sino que además ejerce un efecto de limpieza. En él puedes sacar fuera todos aquellos sentimientos, emociones, pensamientos que te obsesionan y te están causando algún mal.

4. hacerte preguntas

¿Qué siento, qué pienso con respecto a esto? ¿Cómo me hace sentir esto otro? ¿Cuáles son mis deseos más profundos? ¿Qué es lo que quiero hacer? ¿Qué es lo que me duele? ¿Qué me hace sentir bien? ¿Qué es lo que está pasando?… Muchas veces vivimos en modo automático. Se trata de que todas estas preguntas nos lleven a la consciencia.

5. frenar

No solo vivimos en automático, con una tupida venda en los ojos, sino que además corremos a todas partes. Hemos perdido la capacidad de frenar, detenernos, pasearnos por la vida. Todo lo hacemos corriendo, con la urgencia metida en el cuerpo. Frena. Escucha. Mira. Saborea. Huele. Toca. Date tiempo para sentir. Concédete un espacio para pensar.

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Hemos perdido la capacidad de frenar, detenernos…
Foto: Khara Woods (Unsplash).

6. desconectar

De las redes sociales, del televisor, del wasap y date un paseo… si puede ser en la naturaleza mejor, unas veces solo, otras acompañado. Desconecta de las pantallas y entra en contacto directo con la vida. Las pantallas, usadas en exceso, son como un ruido escandaloso que no te deja escuchar tu más íntima voz; son como la sal, que mata el resto de sabores; son como el fuego, que quema y deja la piel insensible. Es el nuevo opio del pueblo y nos mantiene tan ocupados que no podemos dedicarnos a otras cosas, a luchar por nuestros derechos, por ejemplo. No he leído Un mundo feliz, de Aldous Huxley, pero creo que va de esto, en otra época, pero de esto ¿no? Tengo ganas de leerlo.

7. concederte un espacio solamente tuyo donde poder desarrollar aquello que te gusta hacer

Estar en contacto con lo que nos gusta hacer es un buen modo de entrar en contacto con nosotras mismas y de no tener tanta necesidad de huir. Sé amable contigo misma. Date ese espacio para desarrollarte, para expandir tu ser, para expresarte honestamente.

8. disfrutar de la naturaleza

La naturaleza tiene el poder de traerte al aquí y ahora y de ponerte en contacto contigo misma. Es como abrir una puerta y entrar en un espacio donde todo lo demás se queda fuera: móvil, preocupaciones… Haz excursiones regulares, paseos en la playa, báñate en el río… tu salud física, mental y espiritual mejorará. Hoy puedes detenerte y empezar a vivir con mayor consciencia, empezar a vivir más despacio, no tan anestesiadas, más cerca de nosotros mismos, una vida más acorde con nuestros deseos, una vida más honesta.

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Disfruta de la naturaleza y encuentra allí el silencio…
Foto: Mahandeep Singh.

Foto de portada: Mahandeep Singh.

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